El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, lanzó fuertes críticas contra la gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González, en respuesta a su apoyo a las recientes maniobras militares de Estados Unidos en el Caribe. Las declaraciones del mandatario venezolano, hechas durante una entrevista, se producen en un contexto de creciente tensión regional, donde Washington alega que el despliegue naval busca combatir el narcotráfico, mientras Caracas lo interpreta como una amenaza directa a su soberanía. Este cruce de acusaciones eleva la retórica diplomática y reaviva el debate sobre la presencia militar estadounidense en la región, con reacciones encontradas entre los puertorriqueños.
Nicolás Maduro respondió a las declaraciones de la gobernadora González, quien expresó su apoyo a las maniobras marinas de Washington después de recibir en la isla al secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth. Durante una entrevista con el exmandatario de Ecuador Rafael Correa en el canal RT, Maduro dirigió un mensaje claro a González: “Le digo a la gobernadora de Puerto Rico, si afirma que va a invadir Venezuela, venga primero, ¿entendido?”.
La gobernadora, por su parte, defendió el despliegue estadounidense en sus redes sociales, calificando a Puerto Rico como “la frontera de Estados Unidos en el Caribe” y argumentando que estas acciones atacan el problema del narcotráfico “de raíz”. En una conferencia de prensa posterior, González reforzó su postura, señalando que las maniobras son un “mensaje directo al líder del cartel en Venezuela, Nicolás Maduro, que Estados Unidos no le va a pasar una más”.
Desde Caracas, el presidente Maduro rechazó las acusaciones de la Casa Blanca, que lo vincula con el narcotráfico. Afirmó que “Venezuela es un país completamente libre del fenómeno del narcotráfico” y denunció que el Gobierno estadounidense utiliza al Tren de Aragua como un “mito para justificar acción militar”. Maduro también expresó su alarma por la magnitud del despliegue, mencionando que hay “ocho barcos de guerra, destructores en el Caribe” con “1.200 misiles apuntando a nuestras cabezas”.
Las acciones militares en Puerto Rico, que abarcan ejercicios anfibios y de vuelo, tienen como objetivo “aumentar la preparación y el potencial de la 22ª Unidad Expedicionaria de Infantería de Marina” y fortalecer la colaboración con la Guardia Nacional de Puerto Rico, de acuerdo con un comunicado de la Marina de EE.UU.
Reacciones divididas en Puerto Rico
La discusión sobre la instalación militar de Estados Unidos en la isla ha producido diversas opiniones. Eric Bachier, alcalde de Arroyo, manifestó que la selección de su ciudad para las maniobras es “un privilegio que apreciamos enormemente”, resaltando la localización estratégica y la conexión histórica con las fuerzas armadas.
Sin embargo, otras voces han manifestado un fuerte rechazo. La organización Madres contra la Guerra realizó una protesta en las afueras de la Base Aérea Muniz en Carolina. Sonia Santiago, portavoz de la organización, declaró que la isla es un “pueblo ocupado” por Washington y que se oponen a que sea utilizada como base para agredir a “pueblos hermanos” como Venezuela. El Movimiento Independentista Nacional Hostosiano también se ha manifestado en contra de las maniobras, condenando su incremento y la posibilidad de que se usen para agredir a la nación sudamericana.
La llegada del secretario de Defensa Hegseth y el general Daniel Caine, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, se dio una semana después del inicio de los entrenamientos.